jueves, 4 de enero de 2018

genesis de la poesia

                   
                          GENESIS DE LA POESÍA

Sigamos indagando en las raíces de la poesía. La poesía es una determinada expresión verbal de una forma de pensamiento que es previo, que es subyacente a la poesía. Es una manera de ver, de mirar, de sentir el mundo y de sentirse a sí mismo. En un principio está el ser humano y el mundo. La razón de la persona se enfrenta al mundo analizándolo, tocándolo, midiéndolo, relacionando sus partes y sus objetos y todo ello enfrentándolo y enfrentándose a sí mismo, conviviendo y sumergiéndose en ese mundo. Pero el espécimen humano es algo más; es mirada asombrada; es querer comprender, es insatisfacción de lo que no comprende; es sentirse especial en su enfrentamiento con el mundo, es desasosiego, es miedo, es alegría, es compenetración, amor y compasión por todos sus congéneres y por sí mismo. Los seres humanos se relacionan entre sí por medio de la interpretación de sus actos y sobre todo por su lenguaje. Cuando el individuo se enfrenta al mundo, sus actos y su lenguaje intentan reflejar lo más aproximadamente posible lo que se cree es la realidad del mundo exterior. Sin embargo, cuando se pretende expresar la visión y los sentimientos que el ser humano debe afrontar en su relación con el mundo y con los demás de su especie no le sirven las herramientas materiales o verbales que utiliza en su relación con el mundo físico, aquí debe utilizar un lenguaje intuitivo que interprete ese mundo  en función de una visión y de unos sentimientos que vayan directamente al fondo de lo que se cree es la persona y de lo que a ella más le interesa. De esta forma de ver y sentir es de donde puede surgir la verdadera poesía, la música, las bellas artes.  Interpretar el mundo en función de una visión específicamente humana y dotar de artificios y reflejos que respondan a esta idea.
Todo el mundo es receptor del mundo objetivo y su interpretación, aunque univoca presenta caracteres muy similares y ajustados a una misma realidad.
 Asimismo, también es absolutamente particular el sentimiento que “recibe” de su contacto con los demás, de cómo se relaciona con ellos, de cómo le impactan sus propios sentimientos y los que percibe de su entorno, de cómo interpreta el mundo ahora visto con los ojos del espíritu. En definitiva, es el enfrentamiento de su autoconciencia, de sentirse sí mismo, él dentro de un mundo abigarrado y complejo. Y desde esos puntos únicos, individuales es de donde surgirá la diversidad humana. Única y plural a la vez. No hay, no existe, no pueden existir dos seres que aprecien y sientan exactamente el mundo de la misma forma. Y si esto es así el conocimiento, la percepción que cada ser humano haga de su entorno tendrá una expresión diferenciada en algún grado.  El énfasis que cada cual aplique a su particular punto de vista denotará con cierto paralelismo su modo de ver y comprender. Ya hemos visto que el mundo natural puede ser visto y explicado en términos racionales lo más ajustados a lo que se cree pueda ser la realidad exterior. Pero el mundo inmaterial está más abierto a interpretaciones subjetivas y al mismo lenguaje se le hace difícil expresar lo que ve, percibe y siente la persona. La expresión lingüística que más se acerque a lo que uno siente y crea es lo que tratará de hacer llegar la persona que de esto sea consciente. Si además es capaz de ajustar y embellecer de alguna forma el lenguaje sin perder su singularidad y su autenticidad, estaremos ante lo que se puede considerar verdadera poesía, visión profunda de un mundo entrevisto.




I-2018

martes, 19 de enero de 2016


TEMPUS FÚGIT

                                                           
                                                           TEMPUS FÚGIT
                                               LA FOTOGRAFÍA Y EL TIEMPO

La intención del fotógrafo es captar la instantánea de un mundo que se le ofrece y al que él asiste como invitado.
Esta capacidad de plasmar en un documento visual, más allá del mero instrumento descriptivo de una realidad, tiene implicaciones gnoseológicas destacadas. Al individuo no le es permitido detener el tiempo sin la ayuda de ningún artilugio. Tampoco lo detiene por el hecho de captarlo o congelarlo en un papel. Pero ese es un instante de cruce, de confluencia, de la técnica humana y de la realidad de su mundo circundante.
 El hombre es un observador del tiempo en movimiento. El mundo es universalmente dinámico. No hay ni una porción del Universo que no esté en movimiento continuo. El movimiento, o la energía que le es inherente, es espacial y temporal. No es posible captar esta complejidad infinita en un instante que también podría descomponerse infinitamente. La mirada del ser humano capta un instante de la realidad observada, pero es un instante que no se puede descomponer y a continuación sucede otro instante de forma irremediable. La fotografía capta ese instante de una mirada humana y lo congela en un papel. No es propiamente la realidad intrínseca lo que queda plasmado, es la visión humana de esa realidad.
En este sentido la fotografía equivaldría a la mirada humana cuando ésta fija su atención en una porción de naturaleza aparentemente estática o inerte. Si lo que observamos es la vida en movimiento lo          que el fotograma nos muestra es un corte en este nuestro punto de vista. Todo lo anterior confluye en una primera idea como aproximación a la materialidad del hecho fotográfico, esto es la equivalencia de la visión humana sincrónica al hecho fotográfico.
El video y las otras técnicas de animación plantean un problema similar, pero lo que hace es simular el desplazamiento de la acción en el tiempo. Se puede revivir el pasado. La fotografía fija la atención en un punto, es intensa porque pretende la expresión en un solo fotograma. El corte que la fotografía infringe a la realidad debe llevar toda la carga intencional de lo que se pretende hacer llegar al observador. Y si bien es cierto que la mirada humana consigue los mismos objetivos, aun en mayor escala, la memoria se desvanece y las impresiones se suceden ininterrumpidamente, sin embargo, con la fotografía podemos revivir, recordar y asumir objetivos.
La pintura clásica, figurativa, expositiva, descriptiva, puede incluir intencionalidad en mayor proporción que la fría fotografía, pero no es reflejo exacto de una realidad cotidiana
También la fotografía puede incluir manipulación expositiva de acuerdo entre el fotógrafo y una escena manipulada o con trabajo posterior de laboratorio, pero esto ya no es exactamente de lo que estamos hablando.
Tanto si la fotografía es de consumo interno, es decir si la pretensión es de plasmar imágenes familiares, anecdóticas, placenteras, esporádicas y sin otra finalidad que sean documentos recordatorios de índole privada, como si la pretensión es más artística, de denuncia social, o de dar a conocer países, paisajes o lugares que la sociedad pueda y deba conocer, la función del artilugio fotográfico respecto a plasmar gráficamente una realidad momentánea es la misma en cualquier circunstancia. El tiempo no se detiene, pero parece congelado en un documento que retrotrae a aquel instante preciso de su exposición y su observación permite revivir un tiempo, una situación o una emoción del pasado.

17-1-16













sábado, 21 de noviembre de 2015

POSIBILIDADES Y RESTRICCIONES DEL CONOCIMIENTO



                     POSIBILIDADES Y RESTRICCIONES
                     DEL CONOCIMIENTO

La idea básica que vamos a mantener es que la capacidad de conocimiento del hombre está limitada por su propia estructura fisiológica, biológica y mental. Estas son las limitaciones que el hombre no puede rebasar. Como cada ser humano es distinto y por lo tanto su capacidad y conocimientos adquiridos también lo son, el conocimiento adquirido por el conjunto de la especie será la suma de todos los conocimientos diacrónicamente adquiridos.
La ciencia y la teoría científica son fuente de conocimiento objetivo solo si de sus resultados pueden deducirse hechos constatables, y la mente humana no podrá ir más allá de los resultados de estos avances y si de estos resultados pudieran aventurarse nuevas conjeturas o hipótesis inductivas, estas deberían probarse antes de consolidarse como nuevo conocimiento. Es decir que la capacidad cognitiva humana no puede basarse en datos que vayan más allá de la estricta realidad practicable. La capacidad cognitiva humana tiene esa limitación irrebasable.
La ciencia y los avances científicos van condicionando la evolución del conocimiento humano pero éste está basado en las consecuencias materiales de los avances, se pueden elucubrar nuevos caminos que conduzcan a nuevas visiones de la realidad pero ésta debe estar siempre presente.
Es lícito que el hombre amplíe su visión del mundo con todo el arsenal de conocimientos adquiridos, que especule con ideas, pensamientos y razonamientos que le puedan llevar a concepciones abstractas y metafísicas  y que éstas construcciones mentales  puedan ser tomadas como expresiones de una supra realidad  y de creencias que traspasen la materialidad de nuestra propia naturaleza.
Todas las construcciones ideológicas humanas pueden ser validadas en alguno de los sentidos siguientes: por su servicio a la sociedad en donde se construyen y tienen vigor, o en su concordancia con una  realidad material comprobable. Dentro de estos dos extremos pueden existir gradaciones cuyos valores de verdad relativa se acerquen o se distancien.
 El conocimiento objetivo es mayor cuanto más cercano está de una realidad captada por los sentidos, por la contrastación científica y por la contrastación lógica y matemática aplicada a esa realidad. Retomando la idea original de este escrito debe decirse que la realidad que se nos presenta, captada en cualquiera de las formas posibles nunca responderá a la realidad total, lo que veremos será la cara frontal que estemos viendo y analizando pero nuestra capacidad de reconocimiento en toda su redondez, la verdad de la realidad nos estará siempre velada por nuestras limitaciones.

Lo que es general para todos los seres humanos es la primera visión o captación del mundo exterior como asignación de realidad.  Lo que los sentidos captan del exterior es la primera realidad perceptible. La elaboración que se haga de estos primeros datos por la mente es patrimonio individual y depende de cada persona.
La acción humana manipula continuamente el entorno, la naturaleza, por lo tanto lo que se ofrece a los nuevos seres que se van incorporando siempre es un mundo distinto, un mundo modificándose continuamente. Ello redunda en general en una base más amplia de adquirir conocimiento objetivo. Los cambios materiales efectivos transforman la realidad objetiva tanto si son favorables a un desarrollo deseable como si no lo son. La interpretación de la realidad siempre es subjetiva, por lo tanto de mirada unilateral, es la conjunción de todas las subjetividades la que dará la pauta de la validez o no de las nuevas realidades.
Lo importante es considerar que la capacidad cognitiva humana no puede rebasar en ningún caso lo que la realidad científica nos propone. Lo que sí puede o debe hacerse es en base a los conocimientos adquiridos aplicar reglas deductivas, analógicas, lógicas y matemáticas para ampliar la base de esos conocimientos y los resultados de estas transformaciones serán nuevos datos a considerar basándonos siempre en los mismos principios de constreñibilidad de la razón humana.
La realidad social, la estructura socio-económica, las costumbres y reglas de comportamiento, las creencias y la moral en sí son objeto de un tipo de conocimiento objetivo y subjetivo con una validez epistemológica sólo en función de las necesidades históricas, coyunturales, de las sociedades humanas en tiempos y espacios determinados. El comportamiento humano en sí mismo y como tal proporciona un tipo de conocimiento descriptivo de una realidad fluctuante y evolutiva. En definitiva se trata de un tipo de conocimiento circunstancial que puede y debe regirse por valores éticos, morales, culturales.
En definitiva la posibilidad del conocimiento humano de acercarse a la realidad del mundo viene  condicionada por su propia estructura mental y por todos los antecedentes históricos y culturales. Su acercamiento al conocimiento de la naturaleza es altamente notorio. Su organización social, económica, política, demuestra como mínimo unos ideales bien cimentados aunque las realidades pragmáticas no siempre son coincidentes con ellos. Más allá de este mundo, de este mundo real que es el mundo del hombre,  las respuestas a preguntas más esotéricas o metafísicas que dieran cuenta de una explicación del todo, una explicación del por qué, del más allá, se convierten en un callejón sin salida, no hay respuesta posible dentro de los parámetros del conocimiento tal como lo hemos venido tratando.






21-11-15

sábado, 17 de octubre de 2015

LA HEBRA DE LA VIDA


Toda la humanidad, toda la especie humana se halla concentrada en una célula de ADN. Cada ser humano es una Lucy en potencia.  Idealmente, con una sola pareja se podría reproducir, de nuevo, toda la especie humana. Es asombrosamente increíble. Ya es conocido que el asombro es el principio de la filosofía y al mismo tiempo es la constatación de la aparición de la consciencia humana en su más alto nivel para su auto contemplación y para extender sus posibilidades cognitivas.
 La Naturaleza dispone sólo de un modelo de especie humana pero lo reproduce ad infinitum. Lo maravilloso de este hecho es que este filamento contiene el misterio de la vida y está ahí toda la especie, en este caso, la humana.
El ser humano individualmente es consciente de este hecho tan mundano y tan profundo a la vez pero es difícil asimilar en toda su dimensión la trascendencia, la universalidad, la centralidad y la unicidad de toda nuestra especie. Se forma parte de una cadena, de una correa de transmisión, y en este sentido la única misión es continuarla de forma imperecedera.
El otro hecho tan asombroso como el relatado es que el ser humano es el único de relatarse, de percatarse de sí mismo. Es una subjetividad explosiva, expansiva y controladora de su medio.
3-10-15


domingo, 27 de septiembre de 2015

EL CONOCIMIENTO COMO HERENCIA COMUN



    EL CONOCIMIENTO COMO HERENCIA COMUN

El conjunto, el compendio, el corpus del conocimiento alcanzado por la especie humana en un sentido extensivo, como aquel saber que abarca toda la experiencia humana, no pertenece a los individuos concretos, ellos lo toman prestado, lo utilizan. Lo que el individuo o la especie han desarrollado es la capacidad de razonar y de almacenar a su vez parte de ese conocimiento, de esa experiencia,  que pertenece a la comunidad humana. El conocimiento se utiliza, se maneja, y puede ser aumentado en cantidad y calidad de forma individual o colectiva. Así se pasa a engrosar el acervo común.
La libertad de pensamiento se ejerce de forma aleatoria, condicionada, o utilizando esfuerzos personales de búsqueda por espacios desconocidos por el individuo concreto. Las posibilidades de manejar todos los datos existentes son infinitas.




5-9-15

viernes, 21 de agosto de 2015

NO EXISTE CONOCIMIENTO FUERA DE LA MENTE



NO EXISTE CONOCIMIENTO FUERA DE LA MENTE

El conocimiento es una facultad adherida a un ente vivo. El conocimiento no existe independientemente de ningún ser vivo. En este contexto conocimiento absoluto sería la descripción exacta de la realidad desde un ente independiente de la realidad externa. Es un desiderátum imposible. Así el conocimiento posible será proporcional al grado evolutivo de las facultades mentales alcanzadas por la entidad viva.
Los fenómenos naturales y extensivamente universales se producen por las condiciones existentes sumamente complejas, determinadas y azarosas al mismo tiempo. La mente humana se ha acercado bastante a ciertos fenómenos controlados teórica y prácticamente lo que le ha proporcionado la capacidad de extender estos conocimientos a hipótesis de trabajo que en ocasiones se acercan bastante a la realidad de los hechos observados.
¿De dónde ha surgido esta capacidad de conocimientos alcanzados? Existe un paso, previo y paralelo con posterioridad, es la capacidad de razonar. Así tenemos dos fenómenos aparentemente diferenciados: la  razón y el  conocimiento.
En primer lugar y desde los orígenes de nuestra especie razonar sería actuar de forma eficiente en la consecución de la perdurabilidad pero introduciendo sucesivamente pequeñas mejoras como sello distintivo de la evolución humana. El mimetismo, la repetición y la comprensión intuitiva de lo que se está haciendo se deposita en otro órgano en evolución, la memoria y el órgano más importante está en proceso de creación: la conciencia. La conciencia es el centro aglutinador de todas las funciones humanas. Es de allí de donde surge o se desarrolla la facultad del conocimiento como síntesis adquirida y depositada, extrayéndolo precisamente de los resultados de la razón operante y de la memoria asociada. El conocimiento es una facultad de discurrir, interpretar lo ya alcanzado por la razón, pero a su vez se nutre de la memoria para alcanzar estadios cada vez más elevados, nuevas cimas e interpretaciones de la realidad.
Pero el conocimiento de la realidad siempre está más allá de las posibilidades humanas. No existe conocimiento fuera de la mente humana, existe la realidad con su exactitud infinita. Lo infinitamente grande, lo infinitamente pequeño solo es atisbado por la capacidad humana intelectual e instrumental. Es cierto que en algunos campos de la investigación hemos logrado avances muy significativos y aún quedan caminos por recorrer y que seguramente avanzaremos por ellos pero nunca podremos llegar a una conclusión final.
La última pregunta, la que ya se ha formulado en multitud de ocasiones es trascender el conocimiento y responder cuál es el origen del mundo y por qué existe en lugar de no existir. Cuál es la razón de su existencia. Es posible que no sea posible dar una razón suficiente de un por qué ni un para qué. Solo podemos dar fe de su existencia real.
Más allá del tipo de conocimiento que sucintamente hemos esbozado está la complejidad de la vida humana, sus propias interpretaciones, su organización social, económica, política, su espiritualidad y sus fantasías, su deseo de trascendencia. Pero esta es otra historia.




20-8-15