miércoles, 3 de junio de 2015

PENSAR LA GLOBALIZACION



                                              PENSAR LA GLOBALIZACION

Es obvio que el nuestro mundo es actualmente más abarcable y accesible, que en cualquier otro momento de la historia. Las interrelaciones entre todos los países del orbe y los medios de comunicación han hecho las distancias más relativas. Ahora se puede acceder a la información de y en cualquier rincón del mundo de forma presencial o desde todos los medios y centros de difusión. Sin embargo la globalización dista mucho aún de ser total o general. La economía sigue condicionando poderosamente tanto las estructuras sociales de las naciones como las macro  y microeconomías de las minorías en cualquiera de los países. El acceso a la información es más asequible, más universal, que la polarización de la economía en puntos más dominantes y por supuesto la equidad económica está muy por debajo de la accesibilidad de la información general en cuanto a los grados de globalización generalizada.
De todas formas el avance, imitación y mimetismo de las costumbres que se van conociendo es imparable. La idea general es que a pesar de todas las barreras económicas, sociales, políticas, religiosas, etc. la información y la cultura positiva circularán indefectiblemente a lo largo del tiempo por todo el globo.
 Las clases sociales más desfavorecidas seguirán discriminadas cultural y económicamente, aunque la presión de estas clases sociales cada vez será mayor y por lo tanto irán cubriendo espacios más amplios de conocimiento y de participación en sus sociedades. Las capas sociales más favorecidas y las nuevas generaciones serán las que más rápidamente absorban las influencias que reciban del exterior.
Esta visión de conjunto es solo una constatación de lo que en líneas generales está sucediendo en una mayor parte de nuestro mundo. Aquí solo se ha querido plasmar una realidad de lo que materialmente está sucediendo y lo que se prevé en líneas generales acontecerá. Existen muchos trabajos pormenorizados y sectoriales que profundizan en esta temática pero de momento solo nos ha interesado ver el problema en su máxima dimensión global. El siguiente trabajo incidirá sobre los valores, también con una visión generalista, de lo que en parte está sucediendo y los objetivos que convendría ir elaborando y cubriendo  en pos de una sociedad que caminara hacia la consecución de estándares de vida más prósperos, justos y de mayor calidad humana.



lunes, 18 de mayo de 2015

PERENNIDAD DEL ASOMBRO COMO INICIO DE LA FILOSOFIA


                    PERENNIDAD DEL ASOMBRO
                    COMO INICIO DE LA FILOSOFIA

A propósito de la lectura en “Isegoría” Nº 51 del 2014 sobre el tema del comienzo de la Filosofía creo sería de utilidad hacer alguna aportación complementaria. Todo el mundo estaría de acuerdo en que el comienzo de la Filosofía tal como la concebimos en el mundo occidental se inicia en los primeros pensadores griegos que de forma asombrosa partiendo de un mundo mitológico y oscurantista lo analizan y diseccionan racionalizándolo hasta un punto que incluso hoy nos maravilla y hasta nos guía en sus métodos y conclusiones.
Se puede introducir aquí un aspecto complementario que seguro sedujo a los griegos así como a pensadores de otras culturas incluidas las orientales. La apertura al conocimiento filosófico o lo que es lo mismo a un conocimiento universal viene de un paso anterior que es la consciencia del ser que se abre al mundo y se desdobla adquiriendo conocimiento directo, presencial, del mundo exterior. En el citado artículo se destaca el asombro como principio,  y aquí añadimos, no propiamente de conocimiento sino de captación esencial del mundo exterior y consecuentemente de la misma persona, del sí mismo, que se asombra. Este momento casi místico y poético es engendrador de un tipo de pensamiento que en unos casos continuará su trayectoria esencialmente mística (caso de pensadores orientales místicos, religiosos, p.e.) y en nuestro mundo occidental fue el germen del pensamiento lógico y racional al cual  continuamos adscritos. En el mencionado artículo se refiere a Heidegger que a nuestro entender es el que mejor ha sabido captar al menos esta primera parte del darse cuenta, de la apertura al ser. Quizá falló en la continuación, en la repercusión que este hecho trascendental debía tener y en parte ha tenido en el pensamiento occidental.
Todavía podríamos agregar un aspecto más, importante para captar estos inicios a la Filosofía y que en realidad no son tan arcaicos y lejanos como parecen a primera vista. Demos por hecho que el despertar a la autoconsciencia es un fenómeno universal pero no en todos los individuos se da con la misma intensidad o profundidad. Un caso paradigmático es la observación de un cielo estrellado que siempre ha estado ahí pero de golpe se nos antoja absolutamente fascinante, incomprensible. De siempre hemos visto las flores como algo natural cotidiano, pero un día observamos, captamos, una rosa como un objeto extraño, existente fuera de nosotros, es un cuerpo, una entidad independiente. Hay además un objeto intangible que son las palabras, algunas palabras antes conocidas se nos antojan extrañas; la gramática, el lenguaje, es fascinante en su inaprensible profundidad. Cada vez que salimos al encuentro de estos objetos del mundo nos vemos a nosotros mismos también como objetos del mundo, es la afloración de la autoconsciencia. Bien, este es el punto del nacimiento de la Filosofía si se persevera en él. La Filosofía es un continuo renacer en su esencia pero el hombre occidental ha desarrollado un método lógico, científico, pragmático, para que la intuición de primera instancia se convierta en un cuerpo epistemológico lo suficiente fuerte y sólido para continuar por una vía lo más certera y cercana al mundo real.
Pero nunca deben perderse las primeras intuiciones, los primeros atisbos, los primeros enfrentamientos al ser del mundo sin añadidos que lo disfracen. En realidad puede decirse sin temor a equivocarse que la Filosofia empieza en cada persona, cada individuo puede escoger su particular vía del conocimiento. Que luego desemboque en un puerto con mayor o menor seguridad es ya cuestión del avatar de cada individuo.
A pesar de todo el avance en el método epistemológico y científico es importante no perder nunca el origen del pensamiento limpio, sencillo e intuitivo, el que va directo a las cosas, el de la introspección profunda y el que observa el mundo exterior con ojos asombrados y maravillados.



12-5-15


martes, 24 de marzo de 2015


"EL CONOCIMIENTO: PRODUCTO Y MOTOR DEL PROGRESO HUMANO"




El conocimiento práctico que los seres humanos se han dotado a través de la historia acumulada es la herramienta que les sirve y les ha servido para afianzar la civilización en cualquier espacio y tiempo determinado. El propio conocimiento se ha convertido en objeto de sí mismo. La epistemología, la lógica y la propia filosofía se hacen objeto de sí mismos, de sus propias reflexiones.
En principio el conocimiento debe basarse en sus propias obras materiales e intelectuales. Es una retro-alimentación.
Las obras de los hombres son fruto de su conocimiento y al mismo tiempo fuente de futuro conocimiento.
Todas las obras materiales, hechos y pensamientos divulgados forman el conjunto de todos los saberes adquiridos por la especie humana.
Las obras humanas son las ideas abstraídas de su conocimiento especulativo.
La totalidad de las obras realizadas en cualquier momento y lugar se corresponden exactamente al nivel de conocimiento alcanzado hasta ese momento. Esa es la realidad virtual.
La relación del hombre concreto con el conocimiento general es meramente circunstancial y forzosamente incompleta, dependiendo del azar y capacidad de cada individuo en particular.
El conocimiento es parte integrante de la persona, pero no la única aunque sí es pieza fundamental de la integridad humana.
El conocimiento proporciona la practicidad en el mundo y la herramienta de su conocimiento pero la conciencia de la unicidad de la persona, la interpretación del mundo  y los sentimientos que le son congénitos forman la total esfera de la personalidad humana.
Dada la ingente variedad y complejidad de las causas que concurren en cada persona, la integración  e identificación con el grupo social no siempre son coincidentes en sus intereses comunes. Esta es una importantísima característica de los seres humanos, el grado de libertad que les es afín.
La socialización del hombre desde sus mismos inicios va asociada indisolublemente a la transmisión del conocimiento.
El conocimiento forma parte de la integridad o unidad de la persona. La evolución de los seres humanos ha conllevado una estructura con capacidad cognitiva mayor que cualquier otro ser vivo.
La calidad del conocimiento coadyuva y es parte integrante de la persona en su diferenciación específica.
A mayor amplitud del conocimiento general mejor comprensión de la adecuación del ser humano a su entorno circundante y a la comprensión de la relación del hombre con la naturaleza y al papel que la sociedad juega en todo el entramado de su entorno más próximo y más distante.
El conocimiento general es el derivado de la observación de las obras humanas materializadas, de la naturaleza y del mundo en su totalidad, y además de todas las enseñanzas y experiencias recibidas, así como de todo el material intelectual, científico, visual y auditivo                          puesto a disposición, en alguna medida, de todos los humanos.
El conocimiento general y absoluto disponible en cada circunstancia espacio-temporal determinada se corresponde al estado de evolución cultural alcanzado hasta ese momento, tanto en su aspecto material como intelectual.
El conocimiento debe revisitarse continuamente en sus fuentes para alcanzar como mínimo el mismo grado de lo ya alcanzado.
De la revisitación de las obras ya existentes y de los trabajos intelectuales, técnicos y científicos presentes en formatos diversos, no solamente se analizarán para extraer su conocimiento fundacional sino también para refrendar su conveniencia pasada y presente.

23-3-15











viernes, 27 de febrero de 2015

RELATIVIZAR EL CONOCIMIENTO AUTONOMO





                RELATIVIZAR EL CONOCIMIENTO AUTONOMO

El hombre concreto, individual, está biológicamente capacitado por su evolución hasta cualquier momento de su presente, para desarrollar tareas y alcanzar conocimiento acorde a su circunstancia  
Pero ahora nos gustaría retroceder idealmente en pormenorizar y analizar estas propiedades.  
Imaginemos un individuo ya adulto, pero que no haya tenido contacto, ni desde su infancia, con ser humano alguno. Ha sido alimentado automáticamente y está recluido en una pieza bastante amplia que le permite ejercitarse físicamente pero sus cuatro paredes no permiten vislumbrar ningún mundo exterior. La oscuridad y una tenue iluminación indirecta se alternan indiscriminadamente. Este ser absolutamente imaginario ya pertenece a nuestra especie y por lo tanto está evolucionado biológicamente al igual que cualquier ser de su tiempo. Este ser hipotético lo desconoce todo, no tiene lenguaje, su pensamiento es inarticulado, no sabe si existen otros seres como él. La  nada y el vacío más absoluto.
Esta podría ser una metáfora hiperbólica de cualquier miembro de nuestra especie. El hombre es socializado desde su mismo alumbramiento. Como ser absolutamente individual no es más que el que hemos pseudo-robotizado anteriormente.

Incluso sus propios sentidos, (vista, oído, tacto…)  caso de salir de su agujero y enfrentarse al mundo, no le valdrían para el conocimiento del mundo sin la correspondiente ayuda externa. Sin apoyo de lenguaje ni la mímesis indicativa de otros seres, la sola contemplación del mundo exterior es un puro reflejo especular. Este hombre absorbe el mundo exterior pero no puede razonarlo, no puede interpretarlo.
La socialización empieza por el contacto humano, por el lenguaje, por la articulación progresiva de lenguaje y conceptos .El ser humano actual está evolucionado hasta el punto alcanzado y tiene potencia y capacidad de absorber toda la cultura disponible, dependiendo claro está, de dos factores limitantes: el primero será la dotación genética de la que sea portador, y el segundo será el doble azar de situar a cada individuo en un contexto espacio-temporal concreto, en unas circunstancias sociales y económicas determinadas y también que un azar más particular sitúe a una persona individual en situaciones más o menos favorables.
De lo dicho hasta aquí podríamos deducir que la socialización, las circunstancias externas al hombre en su más amplio sentido,  será la mochila que el hombre llevará como si fuera su segunda piel. Es así que el hombre desnudo sería inviable sin ésta socialización absoluta. Las potencialidades innatas del hombre se manifestarán en todos los órdenes de la vida práctica una vez alcanzada la situación que el azar le haya reservado. El ser humano ya situado en el lugar que la fortuna le ha reservado pasa a ser, a su vez, parte de las circunstancias de todos los demás individuos de su entorno.
Otro aspecto importante que podemos destacar es que cada individuo captará de su entorno una cantidad suficiente de socialización objetivada que normalmente le permitirá sobrevivir en su circunstancia específica. Cuanto más compleja sea la sociedad en que desenvuelva su vida, mayor y más compleja será también la atribución que cada individuo pueda captar. Nunca un individuo concreto podrá hacerse con la totalidad de posibilidades de su entorno, pero sí que en determinadas circunstancias especiales sobrepasará el conocimiento o el estado de alguna materia, de algún aspecto general, colaborando a engrandecer así la totalidad del cuerpo social.
En definitiva, el individuo solo, desnudo, desvalido, no podría extraer conocimiento del mundo. Sólo podría reflejar su epidermis. La socialización desarrolla la potencia que le es innata y la misma complejidad de la sociedad global le permite en circunstancias favorables y mediante su propio factor de libertad individual desarrollar su personalidad de forma que su acción sirva a su integración en el grupo social.



23-2-15










 


viernes, 30 de enero de 2015

NATURALEZA Y CONOCIMIENTO

                            
                           
                            NATURALEZA Y CONOCIMIENTO
                            UN VIAJE DE IDA Y VUELTA

La relación y visión desnuda que el hombre ha tenido siempre de la Naturaleza ha sido siempre de aceptación de un mundo dado, ha sido siempre un observador de una realidad tangible. Hemos sido siempre testigos de un mundo ajeno a nosotros mismos pero que nos ha acogido y ha hecho posible nuestra vida y continuidad. Ha sido y es algo real tal y como la hemos observado. Nuestra manipulación más primitiva y ancestral es la de aprovecharnos de sus frutos, de lo que nos ofrece, para nuestra propia supervivencia. Ese ha sido y es nuestro mundo más radical. Esa imagen primitiva, es prácticamente de la misma clase, de la misma especie que pueden tener los seres vivos autónomos y que de alguna manera precisan de una imagen del mundo para su supervivencia. Esta imagen que el hombre tiene del mundo natural le acompañará toda la vida; para el hombre la naturaleza permanece siempre fiel a sí misma.
Pero esta imagen que el hombre pueda tener de la naturaleza no responde a toda la realidad posible. La misma condición racionalizadora humana, el contacto continuo con los demás miembros de la especie y los artilugios que la humanidad desarrolla continuamente desvirtúan la transparencia de una naturaleza que permanece detrás de todo este mundo artificial. La socialización del hombre ya desde su temprana edad diluye el efecto natural en instrumentos y costumbres mixtificados.    
La mera observación de la naturaleza, desvinculada de las aportaciones intelectuales y cognitivas del entorno de la sociedad humana es testimonial, no aporta en sí misma conocimiento objetivo alguno. Es observar una realidad ajena a nosotros tal y como se nos presenta.
La visión que el hombre tiene de la aparente realidad del mundo es la interpretación que por su propio conocimiento racional-evolucionado y aportación de la socialización de que es objeto. Lo que el hombre observa es la transformación de una parte de la naturaleza y de un mundo expresamente creado para el tipo de sociedad de la que él forma parte. El hombre adquiere conciencia-conocimiento del mundo tal como lo interioriza, tal como él lo ve y lo siente. Este es su mundo real. La forma en que ve a este su mundo es la misma que plasmaba su imagen de la naturaleza, pero ahora lo interioriza de forma distinta. La interpretación es un añadido cultural. El mundo real sigue estando ahí y él lo ve dual en su forma exterior y en su interiorización cultural.
La mirada escueta de la Naturaleza no produce conocimiento. La aplicación de racionalidad, de ciencia, la tecnología más variada y profunda produce conocimiento, conocimiento analógico, relativo, aunque nunca es conocimiento definitivo, siempre se escapa la última razón de ser. El mundo tangible, al que nosotros podamos acceder directa o indirectamente, siempre nos presentará barreras imposibles de superar, siempre habrá un más allá fuera de nuestras posibilidades de alcance.
Sin embargo siempre existe la posibilidad de retornar al pasado más ancestral, siempre se puede ver la naturaleza de una forma primitiva. No hace falta comprender nada, sólo verla, captarla tal cual es y tal cual se nos presenta, simple y desnuda. Acercarnos al mundo, a la cosa, acercarnos al ente, a nuestro propio ente.
De un enfoque estrictamente naturalista no se puede derivar ninguna conclusión trascendente. La mirada ingenua no produce conocimiento objetivo. Sin embargo la mirada prístina del objeto natural del mundo, además de ser la mirada del sentido común, es la de la mayor parte de la humanidad, es la de la mayoría de los individuos que han sido y son, y de los que nacen y mueren sin saber más de lo que ven. Es la relación directa del hombre con el mundo
Volver a mirar la naturaleza directamente, sin prejuicios, que los objetos se nos presenten desnudos. Percibir la esencia de la cosa, salir a su encuentro y encontrarse de repente ante sí mismo. Retornar a nuestro propio ente, como un objeto más de la naturaleza. Abandonar añadidos socio-culturales y fijar la mirada pura, mística o poética en las cosas en sí mismas, sin adiciones.  
Esta orientación mística de la vida es la que escogieron culturas orientales en los principios de sus civilizaciones, al contrario de occidente que claramente se decantó por una racionalidad tecnológica como forma de vida. En nuestras sociedades globalizadas es difícil encontrar parcelas que no estén contaminadas de los avances tecnológicos. Quizá hay reductos en oriente que pueden considerarse aún lo más cercano a estos puntos de vista más místicos y de ensimismamiento.También en occidente pueden encontrarse individualidades y grupos de trabajo y estudio que propugnan un acercamiento a visiones del mundo que fijan su atención a las esencias, pero en estos círculos occidentales estos rasgos son ejercidos temporalmente e incluso son considerados como compensatorios terapéuticos de unos ritmos de vida demasiado estresantes.



30-1-2015