domingo, 5 de agosto de 2018
PRE-SENTIMIENTO POÉTICO
Previo al hecho poético está la visión, la concepción que se tenga del
mundo. Racionalidad, intuición y
sentimientos afectan al estado emocional. La razón opera en dos ámbitos alternativos. Dirige la conducta práctica del ser humano en su
relación con la Naturaleza y a su
vez le impregna de conocimiento y
experiencia. La poesía está en
el sentimiento interno, la expresión exterior de este sentir
dependerá de la voluntad e
intencionalidad. Un análisis crítico del hecho poético deberá situarse en
los antecedentes causales. Pero
estos hechos causales son
emocionales no lingüísticos y si se
quieren materializar hay que analizar minuciosamente escogiendo las palabras que sintáctica y
semánticamente mas se aproximen a la
idea original. así como apoyarse en analogías
y metáforas que son herramientas que
normalmente utilizamos de forma casi inconsciente. No es en absoluto tarea fácil y aquí está la
genialidad de espíritus sutiles y
minuciosos que son capaces de transformar
ideas etéreas, informes, en objetos
del pensamiento perfectamente equilibrados, fieles y omnicomprensivos con
la totalidad de la Naturaleza.
La comprensión,
la critica de la poesía debe
fundarse en correlacionar lo expresado con lo que se intuye es el núcleo verdadero que lo ha suscitado.
La pretensión del poeta es transmitir
sus emociones auténticas, hacerlas
sentir tal cual han sido germinadas, trasladar a la tercera persona al punto de origen, éste sería el mayor
logro. En el mejor de los casos en esta transmisión de información siempre hay
pérdidas, pero lo importante es lograr que el receptor capte lo esencial del
mensaje. Su literalidad debe dar paso a
la emoción, y aún más una critica profunda debería trascender el hecho concreto y aproximarse a los valores que
infunden y hacen posible la obra
acabada.
No siempre ni en todos los casos se puede
captar el valor intrínseco de la poesía o de la literatura poética, bien porque la obra carezca de méritos
suficientes o el receptor no sea capaz
ni tenga las facultades necesarias para llegar a su comprensión total. De
cualquier forma, las herramientas mencionadas en este trabajo han de servir
cuanto menos a desbrozar el camino por
donde circule la verdadera poesía. Y a su vez rechazar todo lo espurio y
superficial.
20-7-18
jueves, 12 de julio de 2018
EXPRESAR EL ASOMBRO
El ser
humano no es plenamente consciente de su situación en el mundo. Está absorto en su
contemplación y vivencias, maravillado que desde su pequeñez tenga la
oportunidad de ser un observador
privilegiado de un mundo fascinante. Su hacer y pensar le lleva a adquirir una experiencia práctica, una comprensión racional y lineal del mundo entrevisto y al mismo tiempo le produce
sentimientos encontrados, placenteros unos y desazonantes otros. El situacionismo material requiere
acciones prácticas pero la comprensión
universal del mundo incluyéndose la propia persona precisa de una interiorización y externalización de pensamientos y sentimientos que vayan más allá de la simple correlación de la
apariencia material de lo aparente. Lo
que el ser humano siente va más allá de su correspondencia dialéctica con la materialidad del
mundo y siendo así que el ser humano es
social por naturaleza necesita comunicarse con sus congéneres y expresar su visión del mundo, su comprensión y sus sentimientos. Ya desde el inicio
de la humanidad en los actos más elementales se infundían elementos
significativos que iban más allá de lo estrictamente necesario pero que
representaban indicios de un pensamiento
instintivo o meditado que quiere exteriorizarlo, darlo a conocer.
El
hacer, el obrar, la acción, no siempre se dirigía
exclusivamente a obtener resultados prácticos necesarios para satisfacer las
necesidades primarias.
El ser humano dispone de multitud de
posibilidades de expresar su propio
conocimiento, sus anhelos, sus intuiciones, sus estados emocionales, sus
sentimientos. La finalidad es doble,
en primer lugar, es por su propia satisfacción y necesidad y en segundo lugar
persigue también un doble objetivo dar a conocer lo que piensa y siente e influir, participar y que se valore su aportación en el circulo humano donde se desenvuelva.
Toda obra
humana que conscientemente o no persiga unos objetivos con una carga
espiritual diferenciada se enfrentará
a las dificultades de ajustar su acción
al pensamiento y sentimientos que lo inspiran, serán las facultades innatas de cada persona y su capacidad de aprendizaje y
desarrollo personal lo que determinará la calidad
de la obra ejecutada sea cual sea ésta. Lo importante es la fidelidad y la carga emocional e inteligencia que
enlacen los dos polos que entran en juego, el subjetivo del individuo en concreto y el mundo exterior al que se refiere.
De todo lo dicho es evidente que cualquier obra humana tiene unos antecedentes, unas causas materiales,
históricas y personales, un back ground
individualizado. Todo individuo es a la vez portador de todo un pasado material
e inmaterial, pero estamos de acuerdo en que no existen dos personas
iguales y la reacción subjetiva a un origen concreto no es determinista en
absoluto. Lo que priva es la cualidad
intrínseca de cada individuo, su apreciación del mundo, el sentimiento
vital que le inspira, y lo más importante su capacidad de exteriorizar todo lo que siente en un proceso creador con una intencionalidad
difusora e influenciadora buscando también un reconocimiento social estimulante. Toda obra intelectual, literaria, poética, artística, musical, e incluso
las que están emparentadas cercanamente a los avances científico-técnicos son expresión formal de individualidades
altamente interesadas en aportar y
hacer crecer el acervo común de la sociedad.
4-7-18
sábado, 9 de junio de 2018
CAUSAS DE LA ACCIÓN INDIVIDUAL
Básicamente el ser humano se enfrenta en solitario en su condición individual a la complejidad de un mundo que le viene dado, aún
perteneciendo a una especie altamente
socializada, que significa herencia,
experiencia transmitida, ayuda y solidaridad, el hecho es que el individuo está o se encuentra a sí
mismo solo frente al mundo, es él el
que debe encarar su situación y tomar sus decisiones. En lo fundamental dispone
de dos elementos intrínsecos propios de
nuestra especie: la facultad
sensible y el ejercicio de la razón. Siempre nos topamos con esta dualidad básica, aunque el tratamiento de
los diversos enfoques posibles puedan aparentar ser problemas distintos. Estos dos elementos consustanciales a la
persona se influencian mutuamente. La razón está más vinculada al proceso cognitivo y a la materialización de la vida
práctica y la apreciación sensible de
las personas forma parte de los sentimientos
que inspiran las relaciones humanas.
Estos condicionantes no se dan en estado puro puesto que la razón interviene en
los procesos que los sentimientos producen en la conducta humana y asimismo la
conducta estrictamente racional también se ve influenciada por la apreciación humanística equilibrada. La razón
opera con unidades tangibles tanto
cognitivas como materiales y el progreso y la experiencia van proporcionando la
medida de los aciertos o fracasos que se van consiguiendo.
La otra faceta de la personalidad humana es la
que se corresponde con los sentimientos,
la sensibilidad, la empatía. Es aquí donde se abre un campo tan heterogéneo
como dispar. Prácticamente no existen
dos seres iguales ni
morfológicamente ni en sus capacidades intelectuales y sensoriales. Cada persona se enfrenta al mundo en solitario y de alguna forma se siente
aislada. Desconoce a las personas de su
entorno, intuye que sienten lo mismo que ella, pero no puede traspasar la
barrera que los separa. Las circunstancias
que de forma absoluta han concurrido y concurren en su devenir determinarán su
futuro a la par que su propio carácter y
condiciones inmanentes.
La condición
humana es el resultado de todo el proceso
creativo que se origina alrededor de cada persona y ésta responderá con su conducta, sus acciones y omisiones y su
expresividad manifiesta. Donde mayor
énfasis repercute la conducta humana es en las relaciones sociales de toda índole que se establecen entre los
miembros del grupo social al que se pertenece. La visión general del espacio
que ocupa cada individuo también le proporciona la oportunidad de considerarla
subjetivamente de acuerdo con sus parámetros y visión de conjunto que haya ido elaborando en el transcurso del
tiempo y de su circunstancia especifica.
Pero es en el sentir, en los sentimientos,
donde se produce la mayor expresión de
fuerza vital. La intensidad de los sentimientos está en proporción
directa a cómo le afectan las relaciones vitales, el amor, el odio, los
vínculos familiares, la propia lucha por el sostenimiento vital. Es en todos
estos procesos donde se consumen las energías que definen a la persona.
Otro aspecto que cabe destacar es que de todas
las influencias recibidas y de las emociones y pasiones que los sentimientos
provocan a las personas éstas tienen dos vías de responder, una es por la vía de su conducta factual, dinámica, y la otra sería por la intelección, por
la interpretación particular que la
persona hace del mundo entrevisto.
Y ahí entran en juego las habilidades,
disposiciones, cultura, sensibilidad, y formas de expresión de cada individuo
en particular y que mejor encajen en su íntima forma de ser. Naturalmente que
la concepción que cada individuo interpreta del mundo material proporciona una visión particular que se subjetiviza e influye en una composición de totalidad que define
cada personalidad.
Donde el ser humano mejor se explaya es en la expresión de los sentimientos, de su visión de la vida, de los seres humanos en
general o de la afectación directa de los seres que forman el grupo social más
cercano
Las formas que pueden adoptar para dar a
conocer las influencias constantes del entorno son tan variadas como
posibilidades tienen los humanos de expresar
sus pensamientos y emociones. La
literatura, las artes plásticas, la música, el pensamiento abstracto, la
filosofía, la religión, la poesía.
El análisis, la ponderación de cualquier tipo
de expresión tendrá su argumentario, su razón de ser en los procesos de formación de la persona y de sus cualidades y habilidades innatas. De dónde surge, cómo se ha formado, a qué
responde, qué concepción previa es
el origen de toda obra exteriorizada. El análisis
crítico parte de una concepción de
universalidad sentida inconscientemente. Cómo la belleza, el amor, los sentimientos profundos pueden
proporcionar puntos de vista,
conocimientos originales, que
ensanchan la base de la que se nutre la experiencia humana.
Es así como de toda obra exteriorizada se
puede inducir e intuir cuáles son
los antecedentes que han guiado su
producción y cuáles son los objetivos
expresos o velados incluso al actor.
En definitiva lo que importa es favorecer la integración de las personas en el
conjunto de su sociedad proporcionándoles no sólo conocimiento
científico-técnico y experiencia práctica sino apreciar su autoconciencia y comprensión del mundo y a través de las
experiencias ajenas y valorar
aperturas de visiones distintas,
saber ajustar el papel que la humanidad
juega en el mundo y a su vez intentar que cada partícipe individual
acceda a los avances y al conocimiento que la sociedad en su
conjunto vaya alcanzando.
5-6-18
sábado, 12 de mayo de 2018
DUALIDAD, ESENCIA HUMANA
Los
sentimientos son connaturales a los seres humanos, se
nace con ellos, forman parte de la persona y en principio es una de las condiciones de ser propias de nuestra especie. Los seres humanos
son sociales también por nuestra
idiosincrasia natural. Sentimientos y
sociabilidad van unidos
indefectiblemente formando un tejido, una malla social unida por homogeneidades
y afinidades circunstanciales complejas.
Vamos a detenernos en los sentimientos como eje primordial
que infunde todos nuestros actos y relaciones interpersonales.
Si tratamos de indagar en el origen de los sentimientos nos daremos cuenta de que
la persona humana nace ya con esta disposición
de ánimo, es natural en sí mismo
sentir afectación por los demás que en definitiva no es más que sentirse a sí mismo. El individuo se
sentiría sólo, aislado, vulnerable, si no fuera porque se ve reflejado en los demás
y percibe su comprensión mutua y su apoyo. Es el propio instinto de supervivencia,
el sentimiento hacia el prójimo es el mismo que el que tú sientes de él hacia
ti, es puro instinto de supervivencia. La necesidad
de comprensión, de relación, va favoreciendo
la formación de la consciencia de
uno mismo y su autoafirmación como ser
sintiente. La conciencia es supra naturaleza adquirida, es una construcción humana, y se va formando
con los ingredientes clásicos de la dualidad
humana. Ya la RAE introduce en el sentimiento la acepción de sentir y sentirse; sentir lo externo y sentirse a sí mismo como sintiendo.
El mundo exterior afecta a la persona positiva o negativamente, la naturaleza, las relaciones humanas, causan, placer, dolor o nos son indiferentes,
pero siempre en relación con nosotros
mismos. Se puede sentir atracción o repulsión de lo que nos rodea, pero
respecto al trato unipersonal aparecen factores
no estrictamente atribuibles a causas físicas, sino que obedecen a los
otros instintos humanos subordinados que también forman parte de la misma
esencia humana y que tienen una repercusión directa en los sentimientos que
provocan.
Los sentimientos
se integran en la totalidad de las capacidades de los humanos y son parte
esencial y colaboradora del avance
del conocimiento en toda su
amplitud. La razón se nutre de los sentidos y de los sentimientos
que provocan y a su vez colabora a
relativizar y a dar contenido de
integridad a toda la potencialidad
humana. La experiencia que se
adquiere con el desarrollo de todos
los componentes naturales y adquiridos va integrando lo que será una persona en
su completitud.
Lo
que aquí y ahora se quería resaltar es la importancia
de los sentimientos en la conformación total del ser humano y su contribución a la plenitud de este. Los sentimientos son
lo que da sentido emocional a la
vida y su exacerbación, publicación y exteriorización pueden conmover las conciencias del grupo social y así
agrandar la experiencia y el conocimiento de la generalidad.
La
relación que se establece entre los sentimientos participados de racionalidad y
su interrelación con el conocimiento general de todo el corpus cognitivo ayuda
a la universalización del conocimiento
general. De este conocimiento
general se desprende una visión del
mundo más intuitiva y más emocional en definitiva más sentida y cercana a
la misma naturaleza.
El ser humano es razón y sentimiento y esta es su verdadera condición natural. Reconocer y mantener esta dualidad es proyectar la humanidad en su
natural universalización.
V-2018
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