martes, 24 de marzo de 2015
"EL CONOCIMIENTO: PRODUCTO Y MOTOR DEL PROGRESO HUMANO"
El conocimiento práctico
que los seres humanos se han dotado a través de la historia acumulada es la herramienta que les sirve y les ha
servido para afianzar la civilización
en cualquier espacio y tiempo determinado. El propio conocimiento se ha
convertido en objeto de sí mismo. La epistemología, la lógica y la propia
filosofía se hacen objeto de sí mismos, de sus propias reflexiones.
En principio el conocimiento
debe basarse en sus propias obras
materiales e intelectuales. Es una retro-alimentación.
Las obras de los
hombres son fruto de su conocimiento
y al mismo tiempo fuente de futuro
conocimiento.
Todas las obras
materiales, hechos y pensamientos
divulgados forman el conjunto de
todos los saberes adquiridos por la
especie humana.
Las obras humanas
son las ideas abstraídas de su conocimiento especulativo.
La totalidad de las
obras realizadas en cualquier momento y lugar se corresponden exactamente
al nivel de conocimiento alcanzado
hasta ese momento. Esa es la realidad virtual.
La relación del hombre
concreto con el conocimiento general es meramente circunstancial y forzosamente incompleta, dependiendo del azar y capacidad de cada individuo en particular.
El conocimiento es
parte integrante de la persona, pero
no la única aunque sí es pieza fundamental de la integridad humana.
El conocimiento
proporciona la practicidad en el
mundo y la herramienta de su conocimiento pero la conciencia de la unicidad de
la persona, la interpretación del mundo
y los sentimientos que le son
congénitos forman la total esfera de
la personalidad humana.
Dada la ingente variedad y complejidad de las causas que
concurren en cada persona, la integración
e identificación con el grupo social
no siempre son coincidentes en sus
intereses comunes. Esta es una importantísima característica de los seres
humanos, el grado de libertad que
les es afín.
La socialización del
hombre desde sus mismos inicios va asociada indisolublemente a la transmisión del conocimiento.
El conocimiento
forma parte de la integridad o unidad
de la persona. La evolución de los seres humanos ha conllevado una estructura
con capacidad cognitiva mayor que
cualquier otro ser vivo.
La calidad del
conocimiento coadyuva y es parte integrante de la persona en su diferenciación específica.
A mayor amplitud del
conocimiento general mejor comprensión de la adecuación del ser humano a su
entorno circundante y a la
comprensión de la relación del hombre con la naturaleza y al papel que la sociedad juega en todo el entramado de
su entorno más próximo y más distante.
El conocimiento
general es el derivado de la
observación de las obras humanas materializadas, de la naturaleza y del mundo
en su totalidad, y además de todas las enseñanzas y experiencias recibidas, así
como de todo el material intelectual, científico, visual y auditivo puesto a disposición,
en alguna medida, de todos los humanos.
El conocimiento
general y absoluto disponible en
cada circunstancia espacio-temporal determinada se corresponde al estado de evolución cultural alcanzado hasta ese momento, tanto en su aspecto
material como intelectual.
El conocimiento debe
revisitarse continuamente en sus fuentes para alcanzar como mínimo el mismo
grado de lo ya alcanzado.
De la revisitación de
las obras ya existentes y de los trabajos intelectuales, técnicos y científicos
presentes en formatos diversos, no solamente se analizarán para extraer su conocimiento fundacional sino también
para refrendar su conveniencia pasada y
presente.
23-3-15
viernes, 27 de febrero de 2015
RELATIVIZAR EL CONOCIMIENTO AUTONOMO
RELATIVIZAR EL CONOCIMIENTO
AUTONOMO
El hombre
concreto, individual, está biológicamente capacitado
por su evolución hasta cualquier
momento de su presente, para desarrollar tareas y alcanzar conocimiento acorde a su
circunstancia
Pero ahora nos gustaría retroceder idealmente en pormenorizar
y analizar estas propiedades.
Imaginemos un individuo
ya adulto, pero que no haya tenido contacto, ni desde su infancia, con ser
humano alguno. Ha sido alimentado automáticamente y está recluido en una pieza bastante amplia que le permite ejercitarse
físicamente pero sus cuatro paredes no
permiten vislumbrar ningún mundo exterior. La oscuridad y una
tenue iluminación indirecta se alternan indiscriminadamente. Este ser
absolutamente imaginario ya pertenece a nuestra especie y por lo tanto está evolucionado biológicamente al igual
que cualquier ser de su tiempo. Este ser
hipotético lo desconoce todo, no
tiene lenguaje, su pensamiento es inarticulado, no sabe si existen otros
seres como él. La nada y el vacío más absoluto.
Esta podría ser una metáfora
hiperbólica de cualquier miembro de nuestra especie. El hombre es socializado desde su mismo
alumbramiento. Como ser absolutamente individual no es más que el que hemos
pseudo-robotizado anteriormente.
Incluso sus propios sentidos,
(vista, oído, tacto…) caso de salir de
su agujero y enfrentarse al mundo, no
le valdrían para el conocimiento del
mundo sin la correspondiente ayuda externa. Sin apoyo de lenguaje ni la mímesis
indicativa de otros seres, la sola contemplación
del mundo exterior es un puro reflejo
especular. Este hombre absorbe
el mundo exterior pero no puede razonarlo, no puede interpretarlo.
La
socialización empieza por el contacto humano, por el lenguaje,
por la articulación progresiva de lenguaje
y conceptos .El ser humano actual está evolucionado hasta el punto
alcanzado y tiene potencia y capacidad
de absorber toda la cultura disponible, dependiendo claro está, de dos factores
limitantes: el primero será la dotación
genética de la que sea portador, y el segundo será el doble azar de situar a cada individuo en un contexto espacio-temporal concreto, en unas circunstancias sociales y económicas determinadas y también que un azar más particular sitúe a una persona individual en situaciones más o
menos favorables.
De lo dicho hasta aquí podríamos deducir que la socialización, las circunstancias externas al hombre en su más amplio sentido, será la mochila
que el hombre llevará como si fuera su segunda
piel. Es así que el hombre desnudo
sería inviable sin ésta
socialización absoluta. Las potencialidades innatas del hombre se manifestarán
en todos los órdenes de la vida práctica una vez alcanzada la situación que el
azar le haya reservado. El ser humano
ya situado en el lugar que la fortuna le ha reservado pasa a ser, a su vez, parte de las circunstancias de todos los demás individuos de su entorno.
Otro aspecto importante que podemos destacar es que cada
individuo captará de su entorno una cantidad suficiente de socialización objetivada que normalmente le permitirá sobrevivir en
su circunstancia específica. Cuanto más compleja sea la sociedad en que desenvuelva su vida, mayor y más compleja será también la atribución que
cada individuo pueda captar. Nunca
un individuo concreto podrá hacerse con la totalidad de posibilidades de su
entorno, pero sí que en determinadas circunstancias especiales sobrepasará el conocimiento o el estado
de alguna materia, de algún aspecto general, colaborando a engrandecer así la totalidad
del cuerpo social.
En definitiva, el individuo
solo, desnudo, desvalido, no podría extraer conocimiento del mundo. Sólo
podría reflejar su epidermis. La socialización
desarrolla la potencia que le es innata y la misma complejidad de la
sociedad global le permite en circunstancias favorables y mediante su propio
factor de libertad individual desarrollar
su personalidad de forma que su
acción sirva a su integración en el
grupo social.
23-2-15
viernes, 30 de enero de 2015
NATURALEZA Y CONOCIMIENTO
NATURALEZA Y CONOCIMIENTO
UN VIAJE DE IDA Y VUELTA
La relación y visión
desnuda que el hombre ha tenido siempre de la Naturaleza ha sido siempre de aceptación de un mundo dado, ha sido
siempre un observador de una realidad
tangible. Hemos sido siempre testigos
de un mundo ajeno a nosotros mismos pero que nos ha acogido y ha hecho posible
nuestra vida y continuidad. Ha sido y es algo real tal y como la hemos observado.
Nuestra manipulación más primitiva y ancestral es la de aprovecharnos de sus
frutos, de lo que nos ofrece, para nuestra propia supervivencia. Ese ha sido y es nuestro mundo más radical. Esa imagen primitiva, es prácticamente de la misma clase, de la misma especie que
pueden tener los seres vivos autónomos
y que de alguna manera precisan de una
imagen del mundo para su supervivencia. Esta imagen que el hombre tiene del mundo natural le acompañará toda la vida; para el hombre
la naturaleza permanece siempre fiel a sí misma.
Pero esta imagen que el hombre pueda tener de la
naturaleza no responde a toda la realidad posible. La misma condición racionalizadora humana, el
contacto continuo con los demás miembros de la especie y los artilugios que la
humanidad desarrolla continuamente desvirtúan
la transparencia de una naturaleza que permanece detrás de todo
este mundo artificial. La socialización
del hombre ya desde su temprana edad diluye el efecto natural en instrumentos y
costumbres mixtificados.
La mera observación de la naturaleza,
desvinculada de las aportaciones intelectuales y cognitivas del entorno de la
sociedad humana es testimonial, no aporta en sí misma conocimiento objetivo alguno. Es
observar una realidad ajena a nosotros tal y como se nos presenta.
La visión que el hombre tiene de la
aparente realidad del mundo es la interpretación
que por su propio conocimiento racional-evolucionado y aportación de la
socialización de que es objeto. Lo que el hombre observa es la transformación
de una parte de la naturaleza y de un mundo expresamente
creado para el tipo de sociedad de la que él forma parte. El hombre adquiere conciencia-conocimiento del mundo tal
como lo interioriza, tal como él lo ve y lo siente. Este es su mundo real. La forma en que ve a
este su mundo es la misma que
plasmaba su imagen de la naturaleza, pero ahora lo interioriza de forma distinta. La interpretación es un añadido cultural. El mundo real sigue estando ahí y él lo ve dual en su forma exterior y en su interiorización cultural.
La mirada escueta de la Naturaleza no produce conocimiento. La aplicación
de racionalidad, de ciencia, la tecnología más variada y
profunda sí produce conocimiento, conocimiento analógico,
relativo, aunque nunca es conocimiento
definitivo, siempre se escapa la última razón de ser. El mundo tangible, al
que nosotros podamos acceder directa o indirectamente, siempre nos presentará barreras imposibles de superar, siempre
habrá un más allá fuera de nuestras posibilidades de alcance.
Sin embargo siempre
existe la posibilidad de retornar al pasado más ancestral,
siempre se puede ver la naturaleza de una forma primitiva. No hace falta
comprender nada, sólo verla, captarla
tal cual es y tal cual se nos presenta, simple y desnuda. Acercarnos al mundo, a la cosa, acercarnos al ente, a nuestro propio ente.
De un enfoque
estrictamente naturalista no se
puede derivar ninguna conclusión trascendente. La mirada ingenua no produce conocimiento objetivo. Sin embargo la
mirada prístina del objeto natural del mundo, además de ser la mirada del sentido común, es la de la
mayor parte de la humanidad, es la
de la mayoría de los individuos que han sido y son, y de los que nacen y mueren
sin saber más de lo que ven. Es la relación
directa del hombre con el mundo
Volver a mirar la naturaleza directamente, sin
prejuicios, que los objetos se nos presenten desnudos. Percibir la esencia de
la cosa, salir a su encuentro y encontrarse
de repente ante sí mismo. Retornar a
nuestro propio ente, como un objeto más de la naturaleza. Abandonar añadidos socio-culturales y fijar la mirada pura, mística o poética en las
cosas en sí mismas, sin adiciones.
Esta orientación
mística de la vida es la que escogieron culturas
orientales en los principios de sus civilizaciones, al contrario de occidente que claramente se decantó por una racionalidad tecnológica como forma de
vida. En nuestras sociedades
globalizadas es difícil encontrar parcelas que no estén contaminadas de los
avances tecnológicos. Quizá hay reductos
en oriente que pueden considerarse aún lo más cercano a estos puntos de vista
más místicos y de ensimismamiento.También en occidente pueden encontrarse individualidades
y grupos de trabajo y estudio que
propugnan un acercamiento a visiones del mundo que fijan su atención a las
esencias, pero en estos círculos occidentales estos rasgos son ejercidos
temporalmente e incluso son considerados como compensatorios terapéuticos de
unos ritmos de vida demasiado estresantes.
30-1-2015
lunes, 12 de enero de 2015
EL HOMBRE, REFLEJO DE SU MUNDO
EL HOMBRE, REFLEJO DE SU MUNDO
Analicemos, aunque sea sucintamente, las relaciones que cada
sujeto potencialmente cognoscente es capaz de asimilar, de captar, de un mundo exterior y que se le aparece plagado de fenómenos y objetos, ambos en su
sentido más amplio. Es así como el hombre concreto asimilará, sabrá de su mundo circundante creándose él una imagen propia de este mundo y
adquiriendo conocimiento de este mundo, entendiendo aquí conocimiento como el darse cuenta, percibir, reflejar el mundo material. Así como hacerse eco de lo que le llega
a sus sentidos por medio de los códigos
lingüísticos, expresiones y sentimientos captados de entre los demás
individuos. El mundo físico es
captado en su espontaneidad y en su imagen frontal. El mundo del hombre es más complejo
y requiere de claves interpretativas. Las puertas de entrada de toda esta
información son los sentidos y
especialmente la vista y el oído. En
este primer estadio no se trata de dilucidar cómo el
individuo reelabora la información recibida, la reinterpreta y la compara con
razonamientos propios y ajenos extraídos también de los que ha recibido por
todos los conductos. Solo se quiere resaltar aquí que el hombre es el ser capaz de reflejar en sí mismo todo lo que el mundo pone a su disposición, él es el reflejo del mundo y tiene el conocimiento (en su sentido más restrictivo) de todo lo que ve y
observa, sin distinguir apriorísticamente su validez.
El proceso racional,
analítico-hermenéutico se irá produciendo al unísono del propio desarrollo
vital en toda su complejidad y el resultado es el sujeto individual, concreto y
único.
12-1-15
domingo, 14 de diciembre de 2014
CÓMO CAPTAMOS EL MUNDO EXTERIOR
CÓMO CAPTAMOS EL MUNDO EXTERIOR
Todo ser humano capta, en primera instancia,
el mundo exterior por sus sentidos. El mundo exterior se
presenta en dos formatos diferentes. En primer
lugar el mundo natural, lo que
entendemos por naturaleza cercana y que visualmente alcanza también una parte
del cosmos más cercano y también más lejano. En segundo lugar, la entidad humana como ser social por naturaleza percibe también por los sentidos el
mundo y el medio transformado por su
misma mano. Para destacar más la idea que perseguimos ahora, imaginemos que de
la primera percepción la de la Naturaleza, no se tiene ningún tipo de
conocimiento ni información previa, nuestro cerebro es una tabula rasa, no hay nada inscrito en él ni mecanismo autosuficiente
de ayuda, nada. La persona es un espejo,
un reflejo, de algo inefable, inexplicable porque no se tienen mecanismos
de explicación. El espectáculo puede
afectar a los sentidos, puede causar asombro,
miedo, puede causar una especie de arrobamiento místico, de incomprensión. ¿Cómo y quién rompe este
círculo cerrado? Pues precisamente la observación y la captación, también en principio, por los sentidos de la otra versión
del mundo exterior, es decir por
la influencia directa de la versión
humana del mundo. Si hacemos un
esfuerzo de abstracción podríamos decir que hasta aquí todavía estamos en el
mundo exterior, el ser humano lo capta
todo del exterior, incluso capta del
exterior lo que le es propio de su mundo. Y ahora ya podemos entrar en lo que
sucede en el interior del ser humano. Las cosas,
sucesos y objetos del mundo natural adquieren un sentido por las explicaciones
y demostraciones que hemos captado de nuestro entorno humano, lo mismo
sucede con la comprensión del propio
mundo del hombre en cuanto a su autoconocimiento.
Lo que sucede a
continuación es completamente circunstancial.
Las características de la persona, su implantación en circunstancias naturales,
históricas, sociales, etc. modelarán un
tipo de personalidad acorde a todas esas circunstancias.
La persona puede
recibir información, influencia, educación, a veces de signos contradictorios, lo que estimula
su propia regulación intelectual.
Ahora ya no es sólo la información recibida desde el exterior sino que ésta
puede ser transformada significativamente y puesta en circulación como algo
novedoso. Así es como se genera el
cambio y se transforma y progresa la
sociedad humana.
9-12-14
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
