miércoles, 17 de noviembre de 2010


ORÍGENES DE LA ÉTICA

Los animales y los pre-homínidos pueden vivir conforme a Naturaleza sin necesidad alguna de reglas éticas que regulen su comportamiento. Basta con seguir los instintos básicos e interaccionar con el entorno natural adaptándose a las condiciones imperantes. El daño objetivo que una especie pueda ocasionar a los miembros de su misma especie o a otra especie no le es moralmente achacable puesto que la conducta es unívoca, no hay elección.

La evolución humana representa un salto cualitativo fundamental que sitúa a esta especie en un plano muy diferenciado respecto a cualquier otra. Pero esta evolución se ha ido produciendo lentamente, la naturaleza no ha dado un salto en el vacío, todos los fenómenos físicos y biológicos se han ido acompasando en el tiempo y estos sucesivos cambios estructurales han tenido su reflejo en una conducta acorde a los mismos cambios. El instinto básico que rige a todo ser vivo es el de conservación en su sentido más amplio ( conservación del propio ser y conservación de la especie o reproducción) Toda acción dirigida a este propósito es una acción positiva, podríamos decir hoy que es una acción buena para el individuo, buena para la especie. Acción necesaria, acción positiva, acción “buena”, recuérdese que bueno-a es “útil y a propósito para alguna cosa” (RAE) y su raíz latina bonus, bonum “el bien, lo que es honesto, útil, agradable, perfecto en su género, y conforme a la naturaleza” Cicerón (citado por Raimundo de Miguel) Por eso en el hombre se hace necesario distinguir, o más bien unificar el criterio de acción acorde a Naturaleza con acción “buena” puesto que en el transcurso de su evolución esta distinción ha de mantenerse con claridad al menos para que nos sirva de referencia analítica de cualquier situación dada. El hombre es un ser en evolución natural y en evolución social, lo que en los animales es actuación de acuerdo a Naturaleza, en los hombres la actuación natural es también adecuación a evolución y desarrollo social. El principio básico natural subyace o debe subyacer en cualquier actuación, pero además debe corresponderse al estado o situación social alcanzado mayoritariamente y aceptado mayoritariamente, entonces la actuación según Naturaleza es además una acción “buena” positiva si va refrendada por la mayoría o el consenso mayoritario de su grupo social. Este es el tránsito de actuar según Naturaleza simple, a actuar según Naturaleza humana.

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