lunes, 25 de marzo de 2013
RAZON DE SER DE LA FILOSOFIA
Si la Filosofía logra alcanzar una síntesis con cierta validez de perennidad y adaptabilidad a una circunstancia y un momento determinados y por lo tanto variable en estos contenidos circunstanciales, podría ser relevante e influyente en el conjunto de la sociedad no solamente por ser capaz de definirla en sus trazos esenciales sino en su capacidad de ayudar a proyectar un futuro a corto y largo plazo, adaptándose conjuntamente con la sociedad en la idealidad de ese futuro. Lo importante y trascendente sería crear un estado de opinión favorable, introducir cambios sustanciales en la dinámica social y económica, aprovechando los medios tradicionales de difusión y Organismos más influyentes en los comportamientos reales de los ciudadanos y de sus dirigentes, para ello utilizará un lenguaje adaptado a las circunstancias, comprensible e identificable a los modelos utilizados en cada época, es así como podría llegar a influir de forma más homogénea con el resto de la sociedad.
martes, 13 de noviembre de 2012
REMINISCENCIAS ONIRICAS
Los sueños son la asociación libre absoluta de todo el material existente en nuestro cerebro, tanto fruto de las experiencias reales como de las fantasías y de las pulsiones del inconsciente más oculto. De toda esta mezcolanza pueden aparecer sueños asombrosamente desbordantes de fantasía y de atrevimiento; por supuesto pueden ser intemporales o con referencias a pasados o futuros acontecimientos tergiversados anárquicamente. Sabida es la capacidad mnemónica del cerebro en estado inconsciente lo que explicaría el acercamiento a historias antiguas no vividas pero quizá oídas relatar por ancianos con lo que esta memoria alcanzaría en los sueños relatos antiguos quizá perdidos para siempre. La etiología de los sueños referentes a un futuro, incierto por definición, pueden partir de personas y circunstancias conocidas puestas en situación desiderativa, angustiosa o sencillamente catastrófica, pero todo ello se explicaría por un componente de esperanza, miedo, angustia, temor, que cada uno de nosotros llevamos interiorizados y que simbólicamente aparecen en nuestros sueños.
lunes, 24 de septiembre de 2012
MOMENTO Y RELATO HISTORICO
El enfoque de la historia puede partir de dos presupuestos o componentes fundamentales
El primero es la descripción, el retrato, la instantánea, de un momento dado, de una sociedad determinada. La descripción debe detallar los rasgos importantes de la estructura social y política, la organización económica, las creencias que informen un modo, un estilo de vida, el nivel cultural general y científico alcanzado. En este primer informe se hará constar la situación geográfica precisa que enmarca unas condiciones naturales prácticamente inamovibles en el tiempo así como unas condiciones ambientales derivadas en primer lugar de la anterior y sujetas también a la acción del hombre. Las condiciones geográficas naturales tienen su influencia y su impronta en la forma de ser y de comportarse de cualquier comunidad humana y deben ser muy tenidas en cuenta en cualquier estudio histórico o sociológico.
El componente fundamental del relato histórico es el dar cuenta, es la justificación del cómo y el por qué un tipo de sociedad determinada ha llegado a ser lo que es en un punto de su existencia o de su evolución como colectivo diferenciado. Esto dicho así escuetamente es una obviedad pero aplicado en sentido estricto, la historia sería la descripción y el relato de las condiciones y los hechos que han conducido a la situación informada previamente. El gran relato histórico es precisamente éste y toda la evolución, desarrollo y sucesos acaecidos deben sintetizarse en líneas argumentales que desemboquen precisamente en puntos de actualidad.
El hecho histórico en sí, la situación concreta en un momento y lugar determinado no es en sí mismo objeto de valoración, los hechos son los que son y desembocan en un tipo determinado de sociedad. Esto en cuanto a la historia desnuda. Otra cosa es la sincronía comparativa con otras sociedades en entornos similares. Prácticamente siempre ha existido, en diversos grados, un mundialismo y un multiculturalismo que ha permitido una permeabilidad de información y consciencia de una diversidad de hecho que ha provocado interrelaciones comparativas y efectivos cambios en todos los órdenes prácticos. No existen modelos perfectos de sociedades paradigmáticas; las sociedades se influencian recíprocamente en razón de su mayor eficacia en conseguir objetivos materiales y culturales de solvencia probada.
Una sociedad ha llegado a ser lo que es por su pasado pero se concreta en un momento determinado. En ese punto todo lo que de verdad importa de su pasado está incorporado en su presente, se diría que la historia nada tiene ya que decir ni que agregar a lo que ya está contenido indisolublemente en el cuerpo social y en las condiciones totales de su viabilidad vital y social. Lo que verdaderamente importan son las potencialidades de futuro que lleva incorporada cada sociedad, atendiendo a su pasado y a su idiosincrasia y a las interrelaciones con otras sociedades y en unos medios naturales siempre cambiantes.
lunes, 25 de junio de 2012
CONCIENCIA PRÁCTICA DE LA HUMANIDAD
La conciencia de la humanidad no se manifiesta de forma global puesto que nadie la representa en su totalidad. Sí es cierto que cada vez y en mayor medida cantidades ingentes de seres humanos se interesan por sus prójimos en labores humanitarias, bien de forma individual o a través de instituciones benéficas de ámbito local o internacional. Lo que representa, en este último caso, una actuación a distancia, es decir, implica un reconocimiento de impartir justicia equitativa en cualquier parte del mundo.
Esta intencionalidad individual nace de un reconocimiento solidario de la humanidad, es un proceso de asunción de un humanismo que parte de unas clases favorecidas en beneficio de las más necesitadas. Es una solidaridad compasiva. En el fondo sí que subyace una idea de humanidad igualitaria y solidaria pero acercándose a la acción por medidas muy concretas.
No se trata tanto de una idea metafísica de la humanidad sino de su comprensión por una vía emocional, solidaria y compasiva.
Cualquiera que fuera la idea abstracta a la que se llegara de la humanidad, siempre se alcanzaría por evolución deductiva un estadio de actuación que implicaría un proceso similar al que se está llegando por una vía más expeditiva. Tanto inductiva como deductivamente se llegaría a un mismo punto de reconocimiento ético de la humanidad y más concretamente se alcanzaría a elaborar un texto objetivo coincidente con la declaración universal de los derechos humanos. La aceptación racional de los derechos humanos y la pragmática conducta derivada directamente de los textos explícitos o sencillamente por la iniciativa libre de los individuos implica una concepción de una humanidad unitaria, libre, solidaria.
Sin embargo, puede haber otro concepto de la humanidad, que no anula el anterior, al contrario, sino que lo amplía en un aspecto más teleológico, de más largo alcance. La humanidad ya está ahí, es un hecho, de lo que se trataría ahora es de prever su futuro, y de influir en él. La concepción de la humanidad que requiere un tratamiento ético ya lo damos por descontado. La humanidad ahora es futuro, es seguridad, es conocimiento, es alcanzar el máximo grado posible de vida buena para el máximo número posible de sus individuos. Naturalmente ya se está laborando en todos estos aspectos pero quizá les falta un sentido de acción unitaria, un reconocimiento explícito de esfuerzo colectivo, una Declaración también Universal de los Deberes, ello comportaría que hubiera una guía objetiva, una guía de referencia.
Otra vez nos encontraríamos con la dualidad de unos comportamientos individuales y de una concepción unitaria que nadie se puede arrogar en toda su plenitud, siempre existirá esa dualidad, pero de la suma de las conductas individuales, y de su heterogeneidad, se puede deducir una síntesis coincidente con la “idea” máximamente consensuada.
Todo el desarrollo teórico anterior entraría dentro de una posición de razón práctica, es decir, de la aceptación tácita de la existencia de una humanidad tal como se nos presenta en la realidad mundana y ensamblada a una evolución que también podemos rastrear físicamente. De momento aquí no vamos a ir más allá en consideraciones más sintéticas y metafísicas, pero cabe la intuición de que cualquiera que fuera la concepción final no entraría en contradicción práctica en lo que se ha expuesto.
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